CONTACTO
- PARROQUIA Bº COVADONGA
- Torrelavega/Cantabria
- parroquiabarriocovadonga@gmail.com
martes, 16 de junio de 2015
miércoles, 3 de junio de 2015
CORPUS CHRISTIS
Vivir el domingo: Cuerpo y Sangre de Cristo, ciclo A JUAN 6, 51-58
Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que come pan de éste vivirá para siempre. Pero, además, el pan que yo voy a dar es mi carne, para que el mundo viva. Los judíos aquellos discutían acaloradamente unos con otros diciendo: - ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Les dijo Jesús: - Pues sí, os lo aseguro: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida definitiva y yo lo resucitaré el último día, porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre sigue conmigo y yo con él; como a mí me envió el Padre que vive y, así, yo vivo por el Padre, también aquel que me come vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo, no como el que comieron vuestros padres y murieron; quien come pan de éste vivirá para siempre.
ESTANCADOS
El Papa Francisco está repitiendo que los miedos, las dudas, la falta de audacia... pueden impedir de raíz impulsar la renovación que necesita hoy la Iglesia. En su Exhortación "La alegría del Evangelio" llega a decir que, si quedamos paralizados por el miedo, una vez más podemos quedarnos simplemente en "espectadores de un estancamiento infecundo de la Iglesia".
Sus palabras hacen pensar. ¿Qué podemos percibir entre nosotros? ¿Nos estamos movilizando para reavivar la fe de nuestras comunidades cristianas, o seguimos instalados en ese "estancamiento infecundo" del que habla Francisco? ¿Dónde podemos encontrar fuerzas para reaccionar?
Una de las grandes aportaciones del Concilio fue impulsar el paso desde la "misa", entendida como una obligación individual para cumplir un precepto sagrado, hacia la "eucaristía" vivida como celebración gozosa de toda la comunidad para alimentar su fe, crecer en fraternidad y reavivar su esperanza en Cristo.
Sin duda, a lo largo de estos años, hemos dado pasos muy importantes. Quedan muy lejos aquellas misas celebradas en latín en las que el sacerdote "decía" la misa y el pueblo cristiano venía a "oír" la misa o "asistir" a la celebración. Pero, ¿no estamos celebrando la eucaristía de manera rutinaria y aburrida?
Hay un hecho innegable. La gente se está alejando de manera imparable de la práctica dominical porque no encuentra en nuestras celebraciones el clima, la palabra clara, el rito expresivo, la acogida estimulante que necesita para alimentar su fe débil y vacilante.
Sin duda, todos, pastores y creyentes, nos hemos de preguntar qué estamos haciendo para que la eucaristía sea, como quiere el Concilio, "centro y cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana". Pero, ¿basta la buena voluntad de las parroquias o la creatividad aislada de algunos, sin más criterios de renovación?
La Cena del Señor es demasiado importante para que dejemos que se siga "perdiendo", como "espectadores de un estancamiento infecundo" ¿No es la eucaristía el centro de la vida cristiana? ¿Cómo permanece tan callada e inmóvil la jerarquía? ¿Por qué los creyentes no manifestamos nuestra preocupación y nuestro dolor con más fuerza?
El problema es grave. ¿Hemos de seguir "estancados" en un modo de celebración eucarística, tan poco atractivo para los hombres y mujeres de hoy? ¿Es esta liturgia que venimos repitiendo desde hace siglos la que mejor puede ayudarnos a actualizar aquella cena memorable de Jesús donde se concentra de modo admirable el núcleo de nuestra fe?
José Antonio Pagola
martes, 2 de junio de 2015
BIENVENIDA AL NUEVO OBISPO DON MANUEL

En la homilía pronunciada en la toma de posesión de su nuevo cargo como Obispo de Santander, Monseñor D. Manuel Sánchez Monge quiso precisar, entre otros aspectos, tres actitudes fundamentales que debemos interiorizar para seguir los pasos del Papa Francisco: en primer lugar, Escuchar a Dios para poder escuchar verdaderamente a los hermanos, pero además hemos de procurar creer lo que leemos, enseñar lo que creemos y practicar lo que enseñamos. Abrir la puerta de nuestro corazón a Dios implica abrírsela también a los que El ama, esto es, a los pobres, a los pequeños, a los descarriados, a los pecadores…; En segundo lugar, debemos Caminar juntos, en amistosa fraternidad, lo cual nos facilitará conocer mejor y ser más dóciles a la acción del Espíritu Santo. Nuestra fe sale siempre reforzada al compartirla con los humildes; y finalmente Evangelizar, hemos de salir de nosotros mismos para anunciar el Evangelio y poder así encontrar a Jesús. Se trata, pues, de una doble salida: una hacia el encuentro con Jesús y la otra, hacia los demás para anunciarle.
domingo, 24 de mayo de 2015
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El pasado viernes 22 de mayo, el párroco de la iglesia Ntra. Sra. de la Asunción, Juan Carlos Rodríguez del Pozo, hizo entrega de los cheques por valor de 500 Euros a los representantes de cada una de las cáritas parroquiales del Arciprestazgo de Torrelavega, cumpliendo así con el compromiso de repartir íntegramente la recaudación del Musical “Testigos” que tuvo lugar en el Teatro Municipal Concha Espina. Las distintas Cáritas de nuestra ciudad (pertenecientes a las parroquias de San Pablo, Santa María de Barreda, San Román, San Miguel, Ntra. Sra. de Covadonga, La Asunción, Virgen Grande, La Paz, Santos Justo y Pastor, Las Nieves y San Blas) desarrollan una importante labor de apoyo y promoción social a diversos grupos en situación de vulnerabilidad y/o exclusión social, por lo que agradecieron este donativo que les va a permitir continuar con su valiosa tarea.
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viernes, 22 de mayo de 2015
PENTECOSTES
Ven, Espíritu Santo. Despierta nuestra fe débil, pequeña y vacilante. Enséñanos a vivir confiando en el amor insondable de Dios, nuestro Padre, a todos sus hijos e hijas, estén dentro o fuera de tu Iglesia. Si se apaga esta fe en nuestros corazones, pronto morirá también en nuestras comunidades e iglesias.
Ven, Espíritu Santo. Haz que Jesús ocupe el centro de tu Iglesia. Que nada ni nadie lo suplante ni oscurezca. No vivas entre nosotros sin atraernos hacia su Evangelio y sin convertirnos a su seguimiento. Que no huyamos de su Palabra, ni nos desviemos de su mandato del amor. Que no se pierda en el mundo su memoria.
Ven, Espíritu Santo. Abre nuestros oídos para escuchar tus llamadas, las que nos llegan hoy, desde los interrogantes, sufrimientos, conflictos y contradicciones de los hombres y mujeres de nuestros días. Haznos vivir abiertos a tu poder para engendrar la fe nueva que necesita esta sociedad nueva. Que, en tu Iglesia, vivamos más atentos a lo que nace que a lo que muere, con el corazón sostenido por la esperanza y no minado por la nostalgia.
Ven, Espíritu Santo. Purifica el corazón de tu Iglesia. Pon verdad entre nosotros. Enséñanos a reconocer nuestros pecados y limitaciones. Recuérdanos que somos como todos: frágiles, mediocres y pecadores. Libéranos de nuestra arrogancia y falsa seguridad. Haz que aprendamos a caminar entre los hombres con más verdad y humildad.
Ven, Espíritu Santo. Enséñanos a mirar de manera nueva la vida, el mundo y, sobre todo, las personas. Que aprendamos a mirar como Jesús miraba a los que sufren, los que lloran, los que caen, los que viven solos y olvidados. Si cambia nuestra mirada, cambiará también el corazón y el rostro de tu Iglesia. Los discípulos de Jesús irradiaremos mejor su cercanía, su comprensión y solidaridad hacia los más necesitados. Nos pareceremos más a nuestro Maestro y Señor.
Ven, Espíritu Santo. Haz de nosotros una Iglesia de puertas abiertas, corazón compasivo y esperanza contagiosa. Que nada ni nadie nos distraiga o desvíe del proyecto de Jesús: hacer un mundo más justo y digno, más amable y dichoso, abriendo caminos al reino de Dios.
José Antonio Pagola Pentecostés - B (Juan 20,19-23) 24 de mayo 2015
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