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Torrelavega/Cantabria
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lunes, 28 de abril de 2014

EL RINCON DE SOR LUCIA CARAM, AIRES DE ESPERANZA

*¿Se puede ser cristiano y de derechas? .. Si ser de derechas es estar aliado con el capital e ignorar la justicia social, no.

*Este es un lugar propicio tan solo para el sacrificio Aquí tienes que ser el ultimo en comer, en tener en dormir el primero en morir

*Si tu vienes a buscar un lecho para una ocasión cómoda, no te molestes en entrar donde la flor mas bella es una herida.
*Si no vienes a dar el corazón y la vida, no te molestes en entrar porque en tu entrada comienza tu salida.

*Apelo una vez más a un gran pacto de Estado para dos cosas: luchar contra la corrupción y contra lo que provoca la pobreza y la exclusión

*Mi lucha es contra la pobreza y la exclusión, no contra los que nos atacan.Los pobres no pueden esperar.La causa de la humanidad nos reclama

* EL MUNDO
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'La banca usa estrategias pornográficas'



*La humildad es la virtud de los que de verdad quieren amar.Para ser realmente grande,hay que estar con la gente, y nunca por encima de ella.

*Nada grande se ha hecho en el mundo sin una gran pasión.Tenemos K enamorarnos de lo K hacemos y darlo 
todo en la lucha por nuestras utopías

*Dicen que La grandeza de las personas se mide por la lealtad de su corazón y la humildad de su alma.

*Promovamos una revolución de ternura,belleza,la bondad.No dejemos K nos roben la esperanza,nos maten la alegría y la decisión de ser felices

*Dice Francisco que "la Iglesia no crece por el proselitismo sino por el TESTIMONIO" Somos creyentes, si somos creíbles

*No podemos instalarnos en el universo de las excusas. Solo somos creíbles cuando nos mojamos y optamos por el compromiso

*Ellos los sobres, nosotros las sobras!!!!!!!

*No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida.No son nuestros los bienes que tenemos,sino suyos
"Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano"
El dinero debe servir y no gobernar ni explotar.
*Encuentro con un gran referente:José A. Pagola.Este hombre vive el Evangelio y contagia la pasión que animaba a Jesús

*Marcando la casilla: fines sociales colaboras con entidades como Caritas y otras entidades dedicadas a los fines sociales confesionales o no

*Tenemos que luchar contra el hambre de los niños. Hasta cuando vamos a tolerar esta injusticia criminal del hambre?

*Hoy fui a donar sangre: cuesta muy poco y vale mucho. Animaros. Dar sangre es dar vida.

*

lunes, 21 de abril de 2014

RESUCITÓ¡¡¡¡¡¡¡ALELUYA ALELUYA

   SOMOS CAMPEONES HA TRIUNFADO EL AMOR
  

BUSCA LA DIFERENCIA, Esta diferencia gira en torno a la Luz del Cirio Pascual. Cristo Resucitado es nuestra Luz, con Él a nuestro lado la vida se vive de una manera diferente, iluminada por la alegría de la Resurrección


vivir la resurreción
Pasado el sábado, al clarear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto la tierra tembló violentamente, porque el ángel del Señor bajó del cielo y se acercó, corrió la losa y se sentó encima. Tenía aspecto de relámpago y su vestido era blanco como la nieve. Los centinelas temblaron del miedo y se quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: - Vosotras, no tengáis miedo. Ya sé que buscáis a Jesús el crucificado; no está aquí, ha resucitado, como tenía dicho. Venid a ver el sitio donde yacía, y después id aprisa a decir a sus discípulos que ha resucitado de la muerte y que va delante de ellos a Galilea; allí lo verán. Esto es todo. Con miedo, pero con mucha alegría, se marcharon a toda prisa del sepulcro y corrieron a anunciárselo a los discípulos. De pronto Jesús les salió al encuentro y las saludó diciendo: - ¡Alegraos! Ellas se acercaron y se postraron abrazándole los pies. Jesús les dijo: - No tengáis miedo; id a avisar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.
VOLVER A GALILEA
Los evangelios han recogido el recuerdo de tres mujeres admirables que, al amanecer del sábado, se han acercado al sepulcro donde ha sido enterrado Jesús. No lo pueden olvidar. Lo siguen amando más que a nadie. Mientras tanto, los varones han huido y permanecen tal vez escondidos.
El mensaje, que escuchan al llegar, es de una importancia excepcional. El evangelio más antiguo dice así: "¿Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado". Es un error buscar a Jesús en el mundo de la muerte. Está vivo para siempre. Nunca lo podremos encontrar donde la vida está muerta.
No lo hemos de olvidar. Si queremos encontrar a Cristo resucitado, lleno de vida y fuerza creadora, no lo hemos de buscar en una religión muerta, reducida al cumplimiento externo de preceptos y ritos rutinarios, o en una fe apagada, que se sostiene en tópicos y fórmulas gastadas, vacías de amor vivo a Jesús.
Entonces, ¿dónde lo podemos encontrar? Las mujeres reciben este encargo: "Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis". ¿Por qué hay que volver a Galilea para ver al Resucitado? ¿Qué sentido profundo se encierra en esta invitación? ¿Qué se nos está diciendo a los cristianos de hoy?
En Galilea se escuchó, por vez primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador del Padre. Si no volvemos a escucharlos hoy con corazón sencillo y abierto, nos alimentaremos de doctrinas venerables, pero no conoceremos la alegría del Evangelio de Jesús, capaz de "resucitar" nuestra fe.
A orillas del lago de Galilea, empezó Jesús a llamar a sus primeros seguidores para enseñarles a vivir con su estilo de vida, y a colaborar con él en la gran tarea de hacer la vida más humana. Hoy Jesús sigue llamando. Si no escuchamos su llamada y él no "va delante de nosotros", ¿hacia dónde se dirigirá el cristianismo?
Por los caminos de Galilea se fue gestando la primera comunidad de Jesús. Sus seguidores viven junto a él una experiencia única. Su presencia lo llena todo. Él es el centro. Con él aprenden a vivir acogiendo, perdonando, curando la vida y despertando la confianza en el amor insondable de Dios. Si no ponemos, cuanto antes, a Jesús en el centro de nuestras comunidades, nunca experimentaremos su presencia en medio de nosotros.
Si volvemos a Galilea, la "presencia invisible" de Jesús resucitado adquirirá rasgos humanos al leer los relatos evangélicos, y su "presencia silenciosa" recobrará voz concreta al escuchar sus palabras de aliento.

 

lunes, 31 de marzo de 2014

SOR LUCIA CARAM

Sor Lucía, sobre Montoro: “O demuestra que el informe no es real o que dimita”

Montoro cree que los informes de Cáritas son “estadísticos”

 pedía la dimisión de Montoro si no rectificaba sus declaraciones sobre el informe de Cáritas que hablaba sobre el índice de pobreza infantil y el riesgo de exclusión social de 12 millones de españoles: “Ha llegado un momento que la gente no puede más con lo cual o que den explicaciones o que el Gobierno de Mariano Rajoy se lo haga mirar”

"Se rescatan estructuras y bancos pero no personas... Antes pediamos a Dios ahora a todo Dios"

Pido una auditoría al ministro Montoro y que demuestre el final de la crisis. Exijo que demuestre lo que dice, recuperemos su sentido: vivir Con pasión la situación del otro, padecer-con: No mirar de lejos. Ponerse en su piel, Mons Agrelo "Corremos el riesgo d negar la existència d los pobres. Con eso negamos la existencia d Dios, x mucho q comamos pan consagrado", "Nos encontramos ante el momento adecuado para construir una nueva propuesta, recuperar la confianza perdida y apostar por la persona", Decimos demasiadas pocas veces te quiero", Con odio no podemos vivir.Hay que saber perdonar para estar tranquilo con uno mismo, Para su Montoro me crea tendré que decir que:España va bien -Aznar- y que eso de los pobres y la pobreza es un invento de la oposición,

"Cuando me hablan de brotes verdes, creo que son de una planta venenosa"

 Sor Lucía Caram, una monja dominica contemplativa, lo que conocemos como como monja de clausura. Cuando comenzó la crisis en su convento decidieron ayudar a los que les pedían algo de comer en la puerta. Ahora son 1.6000 familias las que reciben cobijo y comida. Sor Lucía además acaba de publicar el libro 'A Dios rogando', en el que donde nos acerca el ideario que inspiró los orígenes del Evangelio, una versión distinta de cómo conocemos actualmente la Iglesia, y con la que, como ella nos cuenta, el objetivo es acercarse más a los desfavorecidos que al Poder.

"El flan de leche condensada puede ser mi perdición"

Canal Cocina estrena este martes el programa de recetas 'Sor Lucía' y, si Arguiñano cuenta chistes, ella habla de los pecados del capitalismo

Lucía Caram (Tucumán, Argentina, 1966) se define como "una monja contemplativa, que no de clausura, implicada desde la vida de oración en la causa de la humanidad". Después de varios años recluida en un convento descubrió que "el espacio de las grandes contemplaciones no es solo el claustro y el silencio". Vio que "para descubrir el paso de Dios por la historia y su proyecto, todo el mundo es una manifestación". Un cambio de chip que le ha convertido en una monja hiperactiva y casi omnipresente, siempre dispuesta a "despertar conciencias para generar el cambio". Y lo mismo te escribe un libro crítico con el sistema que le echa espinacas a las lentejas. Este martes se estrena con Sor Lucía en el Canal Cocina.
Eres argentina pero te viniste a España porque habías oído hablar de elBulli y porque aquí se come muy bien, ¿no?
[Risas] Lo de elBulli lo conocí hace poco... ¡No! Me vine a un monasterio de Valencia a hacer mi formación, donde estuve cinco años en absoluta clausura, dedicada al silencio, a la oración y al estudio. Luego me vine a Manresa, donde llevo 20 años, y aquí volví a hacer algunas incursiones en la cocina, como ya había pasado en Argentina. No he estado en elBulli pero a Ferran Adrià lo he conocido por la Fundación Alicia, que la tenemos en el Monasterio de Sant Benet, muy cerquita del convento. De todas formas, su cocina no es la que me seduce, ni la que me enamora ni a la que me dedicaría nunca...
Es curioso que la Fundación Alicia también esté en un monasterio...
En los monasterios se cuidaba mucho la huerta y en el de Sant Benet lo siguen haciendo. Trabajan mucho el producto ecológico y, así, aúnan dos cosas: lo más sano y natural, tal y como nos lo da la Tierra, con lo más sofisticado, para que resulte más agradable al paladar. Pero bueno, lo mío es lo tradicional. De la huerta al plato... Yo creo que Ferran Adrià es un genio, una persona sumamente interesante, pero no me apuntaría en su escuela.
¿Cuándo empezaste a cocinar?
¡A mí siempre me ha gustado mucho! Ya en casa, de pequeña, tuve buenos maestros: mi madre; María, la señora que nos cuidaba de pequeños y de la que aprendí las recetas más criollas; y mi abuela paterna, que era del Líbano. En mi casa era una especie de ritual: dos veces a la semana había comida libanesa. Al entrar en el convento dejé de cocinar y en Valencia creo que ni siquiera llegué a entrar en la cocina pero en Manresa había dos hermanas mayores que llevaban mucho tiempo en la cocina y, un poco de la mano de ellas, volví a aprender algunos secretos y recetas y, desde hace 10 años, soy la cocinera del monasterio.
¿Cuál es tu plato estrella?
¡La paella! Creo que es con lo que más disfrutan y yo también disfruto haciéndolo. La barbacoa, el asado argentino, estaría en primer lugar, en realidad, pero ya no lo hago tanto porque, como el animal no es argentino, no es tan bueno [risas].
¿Hay algún plato que sea pecado o que esté muy cerca de serlo?
Todos aquellos que nos seduzcan y nos hagan perder la libertad absoluta. Para mí, por ejemplo, el flan de leche condensada puede ser mi perdición...
¿Qué tienes de especial?
En Argentina se hace mucho. Me lo enseñó mi madre. Se hace con la misma cantidad de leche que de leche condensada, luego se bate... y al baño María. El resultado es dulce pero no empalagoso y, si eso lo acompañas con un plato de fresas, ya es ¡casi celestial!
¿Por qué te ha dado por presentar un programa de cocina?
Bueno, me lo propuso Canal Cocina y, aunque al principio les dije que no por falta de tiempo, al final ya no puede echar marcha atrás... La verdad es que fue una experiencia muy buena porque me ha servido para recuperar recetas y porque la cocina, como me pasa en el convento, significa dejar la actividad frenética de muchas cosas y poder pensar. ¡Es un momento privilegiado! Muchos de los proyectos que tengo entre manos se han cocinado junto a los platos de las monjas pero, además, la cocina es también un vehículo para manifestar cuánto quieres a alguien. Yo, con mis recetas, estoy cuidando y expresando agradecimiento a las monjas que, a su vez, tanto me cuidan y tanto me quieren...
Una vez dijiste que a Rajoy igual le costaba entrar en el cielo...
Lo dije un poco en broma porque Dios es grande y misericordioso y yo creo que en el cielo entraremos todos, pero si ignoramos los derechos fundamentales de las personas y privamos a mucha gente de poder vivir con dignidad, creo que no puede quedar impune. Cuando un Gobierno se dedica a rescatar entidades financieras, a recolocar a gente de su partido y a velar por intereses capitalistas, es muy grave. El presidente y su Gobierno están borrachos de seducción ante las figuras de Obama y Angela Merkel. Parece que sean ellos quienes marcan la agenda del país mientras mucha gente se ve privada de lo esencial y la situación empieza a cronificarse. Los pobre son cada vez más pobres y los pobres más pobres son cada vez más miserables. ¡Eso clama al cielo, a la Tierra y al infierno! A mí no me gusta hablar de pecados pero creo que ahora se está cometiendo uno gravísimo: el capitalismo sin entrañas...
Arguiñano cuenta chistes... ¿De todo esto vas a hablar tú entre plato y plato?
He intentado que el programa sea amable pero, entre col y col, patata, como dicen aquí. He aprovechado para hacer algunas reflexiones relacionadas con los platos y también para explicar algunos proyectos que tengo entre manos. ¡Pero no solo políticos! También relacionados con la institución en la que estoy. Cuando estoy con las manos en la masa, por ejemplo, no puedo dejar de hacer referencia al evangelio porque muchas veces buscamos el poder y la dominación y la Biblia nos dice que tenemos que ser como la levadura: humildes, discretos y desaparecer. La cocina nos da muchas imágenes y yo aprovecho para hacer reflexiones humanas, que no religiosas.
¡Esa es una frase del evangelio! Por ahí va el camino, la transformación... Los cambios no los van a impulsar los planes macroeconómicos diseñados por los que mandan.
¿No crees que en la Conferencia Episcopal Española comen demasiado limón?
¡Yo creo que sí! El Papa Francisco habla de los que están amargados o tienen cara de vinagre... Es muy sintomático que el Papa haya arrancado su pontificado con un documento que se llama 'La alegría del evangelio'. Hace mucho tiempo que en la Iglesia no se vivía oficialmente el gozo y la alegría. Nos hemos dedicado a controlar conciencias, a vender ideología y a promover una moral determinada, matando al espíritu que todo lo hace nuevo. Por eso se nos ha quedado cara de limón y por eso se ha alejado el personal... Dicen que la gente se alejó de la Iglesia. ¡Yo creo que la Iglesia se alegró de la gente!
¡No! Pero ya me parece bien... Francisco nos va a hacer beber vino nuevo y va a conseguir que los hombres sean nuevos porque, como dice el evangelio, cuando metes vino nuevo en barricas viejas, estas revientan y se pierde todo.
¡Sí! Hace dos años nos dieron un premio juntos. A él por su habilidad culinaria y por haber llevado el nombre de Manresa al mundo, y a nosotros por un banco de alimentos que tenemos.
Impulsas un proyecto parecido al de la cooperativa 2.147mans: agricultura ecológica con fines sociales...
Tenemos unos huertos ecológicos, sí. Hemos creado una empresa para dar trabajo a personas en riesgo de exclusión social y nuestra idea es ir luchando en contra de los transgénicos y la alimentación prefabricada, recuperando el producto de proximidad. El proyecto incorpora a niños con problemas de aprendizaje, un grupo de personas con enfermedades mentales y también internos de una cárcel cercana. El contacto con la naturaleza es sanador...
La gente con la que trabajo es muy partidaria de la agricultura ecológica y del hecho de promover otro tipo de consumo, relacionándonos con la Tierra y entre nosotros de otra manera. La empresa, de hecho, se llama Flor de harina, un concepto sacado de la Biblia. Se trata de recuperar la consciencia de que la Tierra nos da lo que necesitamos para vivir y de que no podemos alterar su frutos. Yo me he hecho militante de toda esta corriente y apostamos por ello para salir de la situación en la que estamos.
Había dos más de un convento de Segovia, sí. Yo no las he visto pero una monja del convento sí las conocía.
¿Cuál crees que será tu plato estrella?
Bueno, mi paella gusta mucho, como te decía, pero a los del Canal Cocina les ha sorprendido cómo hago las lentejas porque incorporo espinacas y porque el chorizo, antes de echarlo a la olla, lo hiervo en vino blanco para quitarle la grasa. Así el potaje es más saludable...
Vivimos en una sociedad de grandes contrastes. Por un lado, restaurantes con estrellas Michelin y, por el otro, familias que recurren al Banco de Alimentos. ¿Cómo llevas tú eso?
¡Es una de las grandes contradicciones de este mundo loco que tenemos! Yo me muevo a diario en un banco de alimentos que atiende a 1.300 personas y procuramos que las familias se lleven productos variados para garantizar una alimentación equilibrada, con cierto margen de creatividad. Nos parece muy importante que la gente pueda cocinar en casa comer en familia. Pero claro, por una parte te encuentras platos sofisticados, precios desorbitados y grandes listas de espera para poder hacer una reserva en según que restaurante, y por el otro ves que hay hambre y que se desperdician toneladas de alimentos. ¡Es una gran contradicción! Eso genera impotencia y me hace pensar que hemos perdido un poco el rumbo pero yo he decidido que todas estas cosas no me van hacer perder la serenidad. Intentaré que la gente que está en mi camino pueda alimentarse bien y, al mismo, explicaré lo que estamos haciendo para poder despertar conciencias. Que los sibaritas sepan que hay gente privada de lo más esencial... y que no es una cuestión de asistencialismo sino de esencialismo: ¡somos lo que comemos! Cundo al Papa Francisco le preguntaron cuál es el mayor problema de la Iglesia no habló de la falta de vocaciones ni de la nueva evangelización. El problema más grave, para la Iglesia, es el hambre. Es un tema que nos moviliza y que nos hace daño. A mí personalmente, mucho daño. Pero no seré yo quien se dedique a predicar en contra de todo esto. La cuestión es generar alternativas para promover un cambio.

sábado, 1 de marzo de 2014

PAGOLA, NO A LA GUERRA

Posted: 22 Feb 2014 04:46 PM PST
Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Según la tradición, Dios mismo la había regalado a su pueblo. Era lo mejor que habían recibido de él. En esa Ley se encierra la voluntad del único Dios verdadero. Ahí pueden encontrar todo lo que necesitan para ser fieles a Dios.
También para Jesús la Ley es importante, pero ya no ocupa el lugar central. Él vive y comunica otra experiencia: está llegando el reino de Dios; el Padre está buscando abrirse camino entre nosotros para hacer un mundo más humano. No basta quedarnos con cumplir la Ley de Moisés. Es necesario abrirnos al Padre y colaborar con él en hacer una vida más justa y fraterna.
Por eso, según Jesús, no basta cumplir la ley que ordena "No matarás". Es necesario, además, arrancar de nuestra vida la agresividad, el desprecio al otro, los insultos o las venganzas. Aquel que no mata, cumple la ley, pero si no se libera de la violencia, en su corazón no reina todavía ese Dios que busca construir con nosotros una vida más humana.
Según algunos observadores, se está extendiendo en la sociedad actual un lenguaje que refleja el crecimiento de la agresividad. Cada vez son más frecuentes los insultos ofensivos proferidos solo para humillar, despreciar y herir. Palabras nacidas del rechazo, el resentimiento, el odio o la venganza.
Por otra parte, las conversaciones están a menudo tejidas de palabras injustas que reparten condenas y siembran sospechas. Palabras dichas sin amor y sin respeto, que envenenan la convivencia y hacen daño. Palabras nacidas casi siempre de la irritación, la mezquindad o la bajeza.
No es este un hecho que se da solo en la convivencia social. Es también un grave problema en la Iglesia actual. El Papa Francisco sufre al ver divisiones, conflictos y enfrentamientos de "cristianos en guerra contra otros cristianos". Es un estado de cosas tan contrario al Evangelio que ha sentido la necesidad de dirigirnos una llamada urgente: "No a la guerra entre nosotros".
Así habla el Papa: "Me duele comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aún entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odios, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?". El Papa quiere trabajar por una Iglesia en la que "todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis".

José Antonio Pagola

viernes, 28 de febrero de 2014

Mensaje del Santo Padre Cuaresma 2014

Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2014
Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (cfr. 2 Cor 8, 9)


Queridos hermanos y hermanas:
Con ocasión de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversión. Comienzo recordando las palabras de san Pablo: «Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza» (2 Cor 8, 9). El Apóstol se dirige a los cristianos de Corinto para alentarlos a ser generosos y ayudar a los fieles de Jerusalén que pasan necesidad. ¿Qué nos dicen, a los cristianos de hoy, estas palabras de san Pablo? ¿Qué nos dice hoy, a nosotros, la invitación a la pobreza, a una vida pobre en sentido evangélico?
La gracia de Cristo
Ante todo, nos dicen cuál es el estilo de Dios. Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: «Siendo rico, se hizo pobre por vosotros…». Cristo, el Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre; descendió en medio de nosotros, se acercó a cada uno de nosotros; se desnudó, se “vació”, para ser en todo semejante a nosotros (cfr. Flp 2, 7; Heb 4, 15). ¡Qué gran misterio la encarnación de Dios! La razón de todo esto es el amor divino, un amor que es gracia, generosidad, deseo de proximidad, y que no duda en darse y sacrificarse por las criaturas a las que ama. La caridad, el amor es compartir en todo la suerte del amado. El amor nos hace semejantes, crea igualdad, derriba los muros y las distancias. Y Dios hizo esto con nosotros. Jesús, en efecto, «trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 22).
La finalidad de Jesús al hacerse pobre no es la pobreza en sí misma, sino —dice san Pablo— «...para enriqueceros con su pobreza». No se trata de un juego de palabras ni de una expresión para causar sensación. Al contrario, es una síntesis de la lógica de Dios, la lógica del amor, la lógica de la Encarnación y la Cruz. Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo con aparente piedad filantrópica. ¡El amor de Cristo no es esto! Cuando Jesús entra en las aguas del Jordán y se hace bautizar por Juan el Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversión; lo hace para estar en medio de la gente, necesitada de perdón, entre nosotros, pecadores, y cargar con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria. Nos sorprende que el Apóstol diga que fuimos liberados no por medio de la riqueza de Cristo, sino por medio de su pobreza. Y, sin embargo, san Pablo conoce bien la «riqueza insondable de Cristo» (Ef 3, 8), «heredero de todo» (Heb 1, 2).
¿Qué es, pues, esta pobreza con la que Jesús nos libera y nos enriquece? Es precisamente su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros, como el buen samaritano que se acerca a ese hombre que todos habían abandonado medio muerto al borde del camino (cfr. Lc 10, 25ss). Lo que nos da verdadera libertad, verdadera salvación y verdadera felicidad es su amor lleno de compasión, de ternura, que quiere compartir con nosotros. La pobreza de Cristo que nos enriquece consiste en el hecho que se hizo carne, cargó con nuestras debilidades y nuestros pecados, comunicándonos la misericordia infinita de Dios. La pobreza de Cristo es la mayor riqueza: la riqueza de Jesús es su confianza ilimitada en Dios Padre, es encomendarse a Él en todo momento, buscando siempre y solamente su voluntad y su gloria. Es rico como lo es un niño que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar ni un instante de su amor y su ternura. La riqueza de Jesús radica en el hecho de ser el Hijo, su relación única con el Padre es la prerrogativa soberana de este Mesías pobre. Cuando Jesús nos invita a tomar su “yugo llevadero”, nos invita a enriquecernos con esta “rica pobreza” y “pobre riqueza” suyas, a compartir con Él su espíritu filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos en el Hermano Primogénito (cfr Rom 8, 29).
Se ha dicho que la única verdadera tristeza es no ser santos (L. Bloy); podríamos decir también que hay una única verdadera miseria: no vivir como hijos de Dios y hermanos de Cristo.
Nuestro testimonio
Podríamos pensar que este “camino” de la pobreza fue el de Jesús, mientras que nosotros, que venimos después de Él, podemos salvar el mundo con los medios humanos adecuados. No es así. En toda época y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando el mundo mediante la pobreza de Cristo, el cual se hace pobre en los Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres. La riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra riqueza, sino siempre y solamente a través de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el Espíritu de Cristo.
A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza. Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual. La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higiénicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su diakonia, para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad. En los pobres y en los últimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a los pobres amamos y servimos a Cristo. Nuestros esfuerzos se orientan asimismo a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el origen de la miseria. Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en ídolos, se anteponen a la exigencia de una distribución justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir.
No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros —a menudo joven— tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía! ¡Cuántas personas han perdido el sentido de la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud. En estos casos la miseria moral bien podría llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el único que verdaderamente salva y libera.
El Evangelio es el verdadero antídoto contra la miseria espiritual: en cada ambiente el cristiano está llamado a llevar el anuncio liberador de que existe el perdón del mal cometido, que Dios es más grande que nuestro pecado y nos ama gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comunión y para la vida eterna. ¡El Señor nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza! Es hermoso experimentar la alegría de extender esta buena nueva, de compartir el tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vacío. Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a Él, podemos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana.
Queridos hermanos y hermanas, que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y solícita a la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y espiritual el mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en la medida en que nos conformemos a Cristo, que se hizo pobre y nos enriqueció con su pobreza. La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele.
Que el Espíritu Santo, gracias al cual «[somos] como pobres, pero que enriquecen a muchos; como necesitados, pero poseyéndolo todo» (2 Cor 6, 10), sostenga nuestros propósitos y fortalezca en nosotros la atención y la responsabilidad ante la miseria humana, para que seamos misericordiosos y agentes de misericordia. Con este deseo, aseguro mi oración por todos los creyentes. Que cada comunidad eclesial recorra provechosamente el camino cuaresmal. Os pido que recéis por mí. Que el Señor os bendiga y la Virgen os guarde.
Vaticano, 26 de diciembre de 2013
Fiesta de San Esteban, diácono y protomártir


FRANCISCO